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AYUDANDO A JUDAS…
-Bien, bien, habíamos quedado, -empieza hablando Miguel- que comentaría si Satanás pensaría que Adán y Eva no morirían. -Cierto, -dice Eulalio- solo que le hice un comentario de cómo todo arrancó con un deseo del Diablo, para luego ir mentalizándose a través de especulaciones y argumentos propios, para terminar creyendo que lo que él hacia era lo correcto, no importando el precio que se tuviera que pagar para ahora demostrarlo, mintiendo y calumniando, y aún peor, matando; quedando así demostrado en la vileza, en la bajeza que estaba dispuesto a caer.
-Si, -dice Miguel- hasta dio a entender ayer, que incluso el Diablo argumenta para no convencerse que adán y Eva iban a morir, y que hoy comentaba a quién le había pasado algo más o menos igual.
-Bueno, -dice Eulalio- es una persona que fue elegida para ser discípulo del hombre más grande de todos los tiempos, el señor Jesucristo, el grupo privilegiado de los “doce”.
-Ah, -dice Miguel- usted está hablando de Judas Iscariote.
-Exactamente, -dice Eulalio- y hasta lo podemos comparar con Satanás el Diablo, ya que podemos notar que Judas tuvo un nivel espiritual interesante. ¿Mire que para tener el privilegio de pertenecer al grupo de los “doce”?
Notaremos que se le dio una responsabilidad interesante, cuidar el dinero, ya que era el que manejaba la bolsa del grupo y allí posiblemente manejando dinero es donde empieza a apoderarse de él, el deseo de ir asignándose dinero que le pertenecía a todo el grupo para ir obteniendo cosas para él, habrá empezado con cosas chicas, hasta que se termina comprando un campito, es que él recolectaba el dinero que la gente le daba a Jesús, así que muchas veces nadie sabía cuanto era, aparte él estaba atento ante cualquier alusión de aporte que la gente les ofrecía, especialmente por los milagros, más, si usted lee con atención los evangelios notará que hasta insinuaba que debían dar dinero para “ayudar a los pobres”
-Si, -dice Miguel- hasta recuerdo uno de esos casos.
-Esta es la persona, -dice Eulalio- en quien había puesto ahora sus ojos Satanás el Diablo para terminar con Jesús y desde la invisibilidad ayudaba y alentaba a este hombre a que cumpliera ese deseo.
Pero, -continúa Eulalio- pasemos ahora al punto, este hombre deseaba engrosar más sus arcas cada vez, la ambición, la avidez, y la avaricia eran cada vez mayor… y ahora hasta una de las maneras fue que empezó a pensar en la recompensa que le darían a la persona que entregara al “maestro” para matarlo.
Pero… ¡qué buena plata! pensaba, y podría ser mía” Había empezado el deseo, bien lo podría agarrar yo, y de paso cobrarme el tiempo que le vengo siguiendo, que le vengo sirviendo gratis, así al menos no pierdo todo, empieza a especular. Y después empieza a argumentar para autoconvencerse: tantas veces que lo han querido atrapar y siempre se les ha escapado, yo me quedo con la plata y el se escapa un vez más.
¿Y si lo matan? le entró la duda, bueno si lo matan me quedo con la plata y… toda la bolsa como recompensa de todos estos años que bien le he servido gratis. Pero no…, seguro que se escapa, que se escapa una vez más, y sino por ser inocente lo van a soltar, y yo daré parte de la plata que me den… a los pobres y quedo bien, ja, ja, ja…
-O sea, -dice Miguel- que Judas estaba casi convencido que Jesús no iba a morir.
-Lo dice bien, -dice Eulalio- “casi” convencido, porque hasta tenía algunas dudas, ¿pero qué, sino la ruindad, la bajeza de una persona para exponer, para entregar a un amigo a la muerte siendo totalmente inocente, solo para obtener dinero?
-Pero, -dice Miguel- acaso después no se arrepiente.
-¡Nooo!… -dice Eulalio- lo que tiene es una horrible sensación de haber hecho algo inmundo, y no le pide perdón a Dios, no va al templo a pedir perdón a Dios, sino que va de bronca y le tira las monedas a los sacerdotes del templo, quienes entienden ahora, que ese dinero Judas lo había obtenido en un acto repugnante quienes terminan pagando por decirlo así la escritura del campo.
Pero además Judas también calumniaba a Jesús ya que el creía que tenía que ser el rey que liberaría a los Judíos, pero no con la mansedumbre, y menos dando su vida, sino con la espada, pero de eso tal vez hablemos otro día.
-Bien, -dice Miguel- entiendo como se dieron las cosas para que él Judas, pensara que posiblemente Jesús no moriría, tal vez algo similar a como Satanás pensó que Adán y Eva no morirían, y como éste ayuda a Judas a pensar lo mismo, ¿pero cómo logra Satanás el Diablo hacer que los ángeles dejen sus lugares de privilegios para transformarse en demonios?
-Eso lo podemos dejar para mañana, -dice Eulalio- así no se hace tan largo.
-Como no, -dice Miguel- hasta mañana.
-Hasta mañana, -dice Eulalio.
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