-Bien, -dice
Eulalio- ya que siempre tiene el Libro de los Libros a mano que tal si lee lo
que dice con relación a este quinto día.
-La verdad que
tiene razón, -dice Miguel y tomando la Biblia empieza a leer:
Génesis cap. 1,
vers. 20 al 23:
20
Dios dijo: "Que las aguas se llenen de una multitud de seres vivientes y
que vuelen pájaros sobre la tierra, por el firmamento del cielo". 21 Dios
creó los grandes monstruos marinos, las diversas clases de seres vivientes que
llenan las aguas deslizándose en ellas y todas las especies de animales con
alas. Y Dios vio que esto era bueno. 22 Entonces los bendijo, diciendo: "Sean fecundos y
multiplíquense; llenen las aguas de los mares y que las aves se multipliquen
sobre la tierra". 23 Así hubo una tarde y una mañana: este fue el quinto
día.
-La verdad,
-continúa diciendo Miguel- aquí esta todo claro, creo que no hace falta agregar
nada, hasta uno por la cantidad de peces y aves puede entender que pueda haber
tardado 7000 años en crear y acomodar todo esto,
-Cierto, -dice
Eulalio- pero aquí también en este día encontramos cosas muy nuevas además de
los peces y las aves.
-¿Y qué por
ejemplo? –dice Miguel.
-Por ejemplo,
-dice Eulalio- que tendrá que tener en cuenta que a partir de ahora existe un
sistema de vida, y que para que pueda subsistir tendrá que haber logrado un
equilibrio
-O sea, -dice
Miguel- lo que comúnmente se conoce como el equilibrio ecológico.
-Exactamente,
-dice Eulalio- ya no es cuestión de crear por crear nomás, sino que tiene que
guardar una gran relación de todo con todo para que esto no se extinga, por que
se acuerda cual era la intención de Dios
-Que todo esto,
-dice Miguel- se prepararía para el hombre y que el hombre pudiera vivir
eternamente y que pudiera disfrutar en ello.
-Y otra cosa
como novedad, -dice Eulalio- es que en este quinto día se empieza a reproducir la especie mediante relaciones sexuales.
-Cierto, -dice
ahora Miguel- es cierto que las plantas usan elementos que conocemos hoy como
masculinos y femeninos pero no tenían relaciones sexuales entre ellas para
reproducirse.
-Vio que había
cosas para hablar, -dice Eulalio- y le digo más, si usted se fija también dice
que crea los grandes monstruos marinos, tal vez al principio existían grandes
monstruos marinos, tal vez en primer lugar por que no olvidemos la inmensa extensión
del mar y los océanos, y tan vacíos al principio hasta que se van poblando
totalmente, y logrando el equilibrio ecológico.
-O sea, -dice
Miguel- que pueden haber existido grandes monstruos marinos.
-Y sí, -dice
Eulalio- posiblemente inmensos en relación a los que vemos ahora.
-Y como fueron
desapareciendo? –pregunta Miguel.
-Posiblemente,
-dice Eulalio- al ser tan grandes no se reproducían con tanta facilidad como
los actuales peces.
-¿Por ejemplo? –vuelve
a preguntar Miguel.
-Y por ejemplo,
-dice Eulalio- a lo mejor tendrían una cría cada 10 años, o cada 20 años, que
se yo, lo cual no favorecía la continuidad de esa especie por muchísimo tiempo,
sino un tiempo determinado para cumplir alguna función y con el tiempo, algunos
miles de años después, desaparecerían.
-O sea, -dice
Miguel- que esto podría tener alguna relación con algo que siempre uno se
pregunta.
-Puede ser,
dice Eulalio- pero que tal si ha esa pregunta la dejamos para mañana.