-La verdad
Miguel, -dice Eulalio- bien dice cuantas cosas encerraba este día cuarto y que
tal vez usted no se había puesto a pensar que existían.
-Tiene razón,
-dice Miguel.
-Y si hubieran
estado escritas en el Libro de los Libros, -dice Eulalio- fíjese usted cuantas
hojas más se hubieran agregado a este día cuarto, haciéndolo sencillito nada
más que con las pocas cosas que yo le dije.
-Que lo que
usted me dijo, -dice Miguel- en realidad
fueron varias hojas
-Y acá, en este
Libro de los Libros, -dice Eulalio- están puestas tan solo en un par de
reglones para este cuarto día, pero que al buen entendedor le dicen todo.
Fíjese, continúa
Eulalio- que hasta le podían haber agregado una frase más, y no lo hicieron por
que no hacía falta.
-Sí, -dice
Miguel- cual frase.
-Las cuatro
estaciones, -dice Eulalio- primavera, verano, otoño e invierno.
Pero si a cada
cosa le agregaban algo más, se tenían que escribir 70000 Biblias solo con lo
expuesto sin llegar al 5º día..
-Ehhh, -dice
Miguel- no sea tan exagerado.
-Exagerado, -dice Eulalio- mire tendría que
escribir por ejemplo como hizo tal plantita, los elementos que usó, su ciclo de
vida, ciclo de reproducción, medio ambiente en el cual se desarrollaría mejor,
micro clima que le sería más favorable, si era de interior o de exterior, ADN
que tendría, como le afectarían los diferentes elementos del medio ambiente
tanto a favor como en contra, si se tendría que trasplantar o sería de semilla,
en que favorecería a los animales, en que a los hombres, si era comestible para
los hombres o animales, en que tiempo era comestible, aroma que tendría, su
relación con las otras plantas, cantidad de oxígeno que produciría y otros
elementos en la fotosíntesis, tiempo de vida, de vida útil, como afectaría al
suelo una vez muerta con que elementos positivos y cuales negativos, mire
cuantas cosas se podría escribir sobre las plantas, y eso que estas no
caminan., no saltan, no vuelan, no se arrastran, no tienen que buscar su
alimento, no tienen que moverse por el instinto.
-La verdad que
sí, -dice Miguel-si este Ángel, obrero Maestro, hubiera tenido que dejar
asentado cada una de las cosas que ha hecho, tendríamos miles de libros que no
leería nadie.
-Hizo lo mismo
que quiere que hagan los hombres, -dice Eulalio.
Tuvo que
conocer las leyes naturales creadas por su Padre que existían, a fondo, para
saber como actuaba cada elemento y que cada acción pudiera perseverar, y
hacerlas fijas como leyes naturales de este planeta.
Ehhh, -dice
Miguel- no me va a decir que no conocía nada.
-Claro que
conocía las leyes naturales generales, debido al tiempo que tenía de
existencia, más todo el conocimiento que tenía sobre los astros del Universo.
-Por ejemplo,
-dice Miguel.
-Por ejemplo,
-dice Eulalio- conocía muchas cosas relacionada con el “agua”
Pero ahora se
le había dicho: hay que preparar este planeta para que puedan vivir por mucho
tiempo personas inferiores a ustedes y que haya disfrute en ello.
Vio que dijo “hay”,
y no tienes, -dice Eulalio.
-Y cual es la
diferencia? –pregunta Miguel.
-Que si se dice
“hay”, -dice Eulalio- es una invitación a asociarse para hacer algo, mientras
que si se dice “tiene” ya es un mandato y hasta le da una lista de lo que tiene
que hacer y elementos que usar.
-¿Y todo esto
por que lo dice Eulalio? –pregunta Miguel.
-Por que tal
vez uno, -dice Eulalio- se pueda sentir tentado a pensar porque Dios no explica
como hizo las cosas, tal vez por que es un Dios caprichoso. No, sino para que
estas personas disfrutaran aprendiendo por ellas mismas todo lo que encierra
este planeta, hasta con sus leyes naturales, que haya un disfrutar de estas personas
logrando cosas nuevas, siendo la intención de este Dios,es que vivan eternamente felices sobre este
planeta Tierra.
Y si El tuviera
que explicarnos todo, no alcanzaría toda la Tierra para contener dichos libros
Está bien,
-dice Miguel- entonces mañana continuamos.