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... DIA (VIII) -Mire mi estimado amigo, -empieza diciendo Eulalio- si hay algo que Dios tiene también bien claro
es el orden, y lo tiene todo ordenado, y en su ordenamiento El no necesita
desordenar nada para que se cumplan sus tiempos. Si El nos da a entender que
usaría 7000 años humanos por día de creación, así lo usaría, ya que, primero
nadie le puede obligar a usar más, o menos tiempo, sino lo que dispuso, así que
bien puede hacer algo y esperar hasta que se cumpla el día, ¿Quién lo puede
apurar?, y por otro lado si El da a entender que es así, que esto no fuera cierto, ¿con que necesidad
mentiría? -O sea, -dice ahora Miguel- que si El determina tal tiempo
lo cumple? -Claro, - afirma Eulalio- pero ahora veamos algunos detalles
para que nos demos cuenta que no parece tan sencillo como lo pintan. -Puede ser, -dice Eulalio- a ver cuales serían esos
detalles. -Veamos, -dice Eulalio- antes que se viera el sol, la luna y
las estrellas como se ven ahora, ya había
creado las plantas, árboles etc. ¿Y que situación habría en ese tiempo?, ¿a qué lo podríamos
comparar? -pregunta ahora Eulalio. -Sin duda, -responde Miguel- lo podríamos comparar a un gran
invernadero lleno de plantas. -O sea, -dice Eulalio- sería un inmenso lugar donde se
mantienen constantes la temperatura, la humedad y otros factores para favorecer
el cultivo de las plantas... Pero además también lo podemos comparar a un día nublado,
que las características son muy similares, -¿En que por ejemplo? –pregunta Miguel. -La temperatura constante y la humedad, -responde Eulalio. -¿Y se realizaba la fotosíntesis? –vuelve a preguntar
Miguel. -Claro, -responde Eulalio- tal vez, no con la intensidad que
vemos ahora. Además esta intensidad no era tan necesaria debido a que no había
nadie todavía que sufriera por la falta a cabalidad de la fotosíntesis como se
conoce en la actualidad, Por que en ese momento solamente estaba el ambiente favorable
para favorecer el cultivo, en este tercer día, día importantísimo. -Ehhh, -dice ahora Miguel, y agrega- tal vez importante, pero
no importantísimo. -¿Cómo que no?, -dice Eulalio- fíjese que en eso le doy la
razón al burro Eugenio (x), cuando pone algunos ejemplos de la importancia de
las plantas y los árboles. -¿A ver que ejemplos? –pregunta Miguel. -Le recuerdo dos, -dice Eulalio- Uno cuando dice que si el
hombre tuviera que ir a vivir a otro planeta, para empezar a hacerlo habitable
por los humanos, por ejemplo el planeta Marte, tendría que primero llenarlo de plantas
y árboles, para lograr una atmósfera adecuada. -Puede que tenga razón, -dice Miguel- y otra. -Otra, -dice Eulalio- cuando dice que una de las
consecuencias de la desaparición de vida humana de la isla de Pascua sea por
que no habría más árboles ni plantas. -¿Se habrían quedado sin árboles ni plantas? –interroga Miguel. -Si, -responde Eulalio- pero para obtener las razones de por
qué dice esto pregúnteselo a él, así yo no me salgo del tema, -y continúa
Eulalio diciendo. Entonces lo que
notaremos que finalizado el día tercero y entrando ya en el día cuarto es que
se empieza a preparar el ambiente propicio para la llegada, o la creación de
los animales acuáticos y voladores en el día quinto, y terrenales, con la
culminación de la creación del hombre en el día sexto. -Ehhh, -dice Miguel- no vaya tan rápido, ¿ya terminó con el día
cuarto, porqué a mí todavía me queda al menos una pregunta para hacerle? -No, -dice Eulalio- todavía casi ni he empezado con el día
cuarto, ¿pero cual es su pregunta? -Si por ejemplo, -dice Miguel- ¿el oxigeno de las plantas
pueden haber abierto el cielo en este día cuarto? -Bien, -dice Eulalio- ¿pero que tal si continuamos mañana así
hoy no se nos hace muy cansador? -Bueno está bien, -dice Miguel- hasta mañana. -Hasta mañana, -saluda también Eulalio.
(x) Eugenio, el burrito cordobés, el otro burro que también habla,
amigo de Miguel y de Eulalio.
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